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Alta conciencia de la CDMX votó por ladrones y corruptos, contra blandengues y tontitos

Pedro Echeverría V.

1. ¿Cómo medir la capacidad, la inteligencia, la honestidad, de los seres humanos en una entidad o colectividad? Se ha declarado mil veces –yo mismo lo he hecho- que la ciudad de México, hoy con unos 12 millones de habitantes, es la de mayor nivel educativo y de conocimientos del país. El argumento básico es que durante siglos ha sido la capital de la nación, que allí se han concentrado las más grandes universidades y bibliotecas, además que allí están los poderes económicos que invierten y los políticos que deciden. Pero, al parecer, en la política electoral nada de eso es suficiente si para seleccionar candidatos no se consulta a la gente y todos los candidatos se escogen entre los amigos, parientes, entre los que tiene dinero para campaña o entre los que prometen fidelidad absoluta de partido.

2. Los partidos, sean PRI, PAN, PRD, Morena, imponen a sus candidatos sin ser seleccionados en sector alguno por haberse distinguido por su servicio comunitario o porque haya demostrado mucho valor para defender los intereses de sus agremiados. Nada de eso, nadie los conoce, no se sabe dónde viven, en qué trabajan, quiénes son sus compañeros, cuántas veces ha salido a la calle a protestar contra alguna injusticia, sobre todo si ha vivido con honestidad. Esto quiere decir que no basta con decir “yo quiero entrarle a la candidatura, estoy a favor (o en contra) de AMLO, además que traigo algún dinero para mi campaña”. Los electores no usan ninguna inteligencia, aunque sean de la ciudad de México; votan por obligación por quien les compra su voto repartiendo dinero u otorgando regalos.

3. Yo, que nunca en mi vida he votado, veo que siempre he tenido la razón. Creo que desde 1958 pude hacerlo, pero todos los izquierdistas sabíamos que el PRI siempre ganaría “de todas todas” y el PAN su competidor subsidiado, era la ultraderecha. Luego de 1988, comenzó el rejuego entre partidos subsidiados por el Estado y apareció el IFE (el “árbitro”) integrado –no solo por el viejo PRI- sino por todos los partidos tan corruptos como el PRI. A partir de entonces alguien pediría: “¡Que levante la mano el dirigente de partido que no esté recibiendo millonadas del gobierno para pagar locales, salarios a dirigentes, propaganda, vehículos, viajes al extranjero, entrevistas en TV, prensa, radio, etcétera! ¿Cómo votar por candidatos y partidos subsidiados por el mismo Estado represor?

4. Los electores de la CDMX no tuvieron de donde escoger y votaron por quien les dio los mejores regalos, les hizo las mejores promesas e hizo mayor cantidad de propaganda. En la ciudad de México residen los hombres de más millones del país y quienes se manejan con mayor agresividad aprendida en muchos años como ladrones, represores y corruptos. Allí están concentrados millones de estudiantes, de burócratas, de obreros y los desempleados que los multimillonarios pudieron corromper con regalos. Así que la jefa de la ciudad y su equipo nada tienen que lloriquear por su pérdida en las muchas Delegaciones que integran la ciudad ni tienen que buscar pretextos para explicar su derrota. Los grandes burgueses se los jodieron y ya. López Obrador “debe poner sus barbas a remojar”, pero sin lloriquear. (8/VI/21)

https://pedroecheverriav.wordpress.com

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