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Los cinco expresidentes, para ir a prisión, no necesitan pruebas de corrupción; todo es evidente

Pedro Echeverría V.

1. El presidente López Obrador, por miedo a la clase dominante integrada por grandes empresarios y políticos que encabeza Felipe Calderón, ha sido muy tibio o nulo para enfrentar a esa clase que él conoce muy bien y que además posee todos los documentos y acusaciones para que vayan a prisión. En todos sus discursos de “las mañaneras” ha demostrado AMLO los terribles robos y asesinatos de cada uno de ellos y, de manera especial, se ha referido a los expresidentes enumerando uno a uno sus profundas acciones corruptoras. Sin embargo, por ser repetitivo y no dictar castigos contra ellos, se comenta en la población, que AMLO parece un lastimero religioso.

2. En cárceles mexicanas han pasado centenares de presos, hasta con 20 años de prisión sin haber recibido sentencia alguna por falta de pruebas. Obvio, la mayoría han sido por faltas de abogados y dinero para pagarles. ¿Por qué no ponen dos añitos en la cárcel a cada uno de los expresidentes como tiempo para que devuelvan los miles de millones de pesos que se robaron? Vean nada más a Calderón exigiendo pruebas de desfalcos y asesinatos cuando en los seis años que gobernó (2006-12) mantuvo como principal responsable de seguridad al policía García Luna, hoy en cárcel de EEUU. Las dudas deben existir, pero en los expresidentes de México sólo hay evidencias.

3. Si el partido Morena está muerto y rematado por ignorancia, abandono y acuerdos, o porque así lo han querido los lopezobradorista, ¿qué le queda al presidente López Obrador para defenderse del probable golpe de Estado jefaturado por gobernadores panista, encabezados por Nuevo León, Tamaulipas, Coahuila y Michoacán, así como los más poderosos empresarios que –al mismo tiempo- han acudido a los EEUU a pedir el apoyo de Trump? Si se diera ese golpe de Estado, lo más condenable sería llorar como cobarde e incapaz porque quienes teniendo todo el gobierno lo dejaron ir. Más aún, podría pensarse en que hubo un arreglo para que así sucediera.

4. A partir de mayo se ha iniciado la parte más gruesa, más dura, más peligrosa, que es la economía del llamado coronavirus. Para los grandes políticos y empresarios millonarios que siempre contaron con un fuerte aparato de control para evitar contagios y muertes, el gran reto es no perder capitales y, por el contrario, lograr ganancias. El capitalismo tiene que ser “ganar, ganar” y el capitalista que pierde es “un pobre diablo que no sabe administrar”. Dicen: No debe olvidarse que cualquier pandemia es secundaria, hay que dejársela al pueblo; que en primer lugar el capitalista no funciona con el corazón sino con la inteligencia que lleva a las ganancias.

5. En días recientes hemos leído que grandes empresas –a pesar del “corona virus”- han ganado muchos millones de pesos. Sin embargo, muchas de ellas –representadas por sus centros empresariales o patronales- han exigido a López Obrador miles de millones de pesos para compensar lo que no ganaron por cerrar dentro del periodo dela pandemia. Afortunadamente AMLO recuerda el fraude multimillonario de Fobaproa de 1995 que sigue pagando el pueblo después de 25 años. Pregunto: ¿Tan fuerte está la “justicia burguesa y sus leyes” que AMLO -que se dice justiciero- no puede decretar su desaparición y dejar de pagarla y expropiar lo cobrado?

6. Recuerdo que Marx, en alguna parte de sus escritos, planteó que “ha sonado la hora de expropiar a los expropiadores”, que al mismo tiempo es parecido lo que el anarquista Proudhon escribió unos 30 años antes en el sentido que “toda gran propiedad es un robo”. Parece que a la gente, a las grandes masas dedicadas a producir, que no tienen horas de descanso, no se dan cuenta que trabajan para hacer más rico y poderoso a su explotador. ¿Serán tan impreparados, tan incapaces los trabajadores, para no quedarse a administrar directamente las fábricas que abandonen los patrones que amenacen con cerrarla?

7. Que no se equivoque AMLO haciendo concesiones a los explotadores enemigos de México. Parece que aunque se ha reducido un poco su apoyo electoral, todavía cuenta con un 60 por ciento. Sería otra cosa si resucitara Morena apoyando nacionalmente su educación política con escuelas de cuadros y movilizaciones de protesta contra las fuerzas derechistas y conservadoras. Mientras los empresarios capitalistas y políticos burgueses se preparan para asaltar el gobierno, la poca gente honesta de izquierda que queda tiene que organizarse con los trabajadores para resistir un probable golpe de Estado, pero también cualquier concesión a los explotadores. (10/V/20)

https://pedroecheverriav.wordpress.com

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