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Si el contenido educativo no cambia para hacerse crítico y reflexivo, seguirá sumiso y autoritario

Pedro Echeverría V.

1. Si los maestros y profesores son muy disciplinados, obedientes, sometidos a las órdenes de la autoridad, son exactamente igual a los obreros de una fábrica que muy honrados y productivos, contribuyen con mayor eficiencia a crear riquezas, a hacer más poderosos a los capitalistas, al sistema de explotación y control; a hacer más fuerte a los represores que más los someterán. Jamás se preguntan para qué sirve lo que hacen, no se dan cuenta de que su trabajo, en vez de servir al pueblo, sólo sirve para hacer más poderosos a sus enemigos que planean todo para beneficio propio. ¿Para qué carajos sirve que los obreros produzcan tanta riqueza o que los profesores cumplan con esmero y puntualidad con planes y programas elaborados por sus enemigos?

2. Si los profesores siguen enseñando con los planes y programas que les envía el gobierno como desde 1921 cuando su fundó la SEP, aunque cambie algunos términos o frases, sigue siendo un plan de Estado capitalista. Obvio, si el Estado ofrece más dinero, mayores salarios y más comodidades –incluso liderazgos- comprará con ello cualquier conciencia o dignidad; pero si al contrario los maestros exigen cambios de fondo poniendo programas críticos, reflexivos, de investigación, acompañándolos de seminarios, de foros de discusión, de análisis, las cosas pueden ser diferentes. A esto se llama contenidos educativos: a una educación que extirpe la repetición y las enseñanzas memorísticas que no tengan que ver con la vida.

3. De entrada los profesores podrían exigir que eso del juramento de bandera, homenaje a héroes y el canto del himno nacional, podrían hacerse uno o dos veces al año –no cada semana o mes- en aniversarios en la primaria o la secundaria. Nadie se hace patriota por tanta repetición si observa que de 1000 (mil) funcionarios 999 se corrompen. ¿Cómo adquirir una conciencia crítica y reflexiva si se sigue adorando símbolos, héroes, imágenes, banderas, como si fueran dioses de las iglesias? ¿Cuál entonces debe ser el “nuevo” contenido de la educación? Cuándo se enseña el análisis crítico y reflexivo todos los planes y programas se van construyendo dándole un sentido crítico de aprendizaje. Nada permanece fijo, todo debe cambiar para funcionar en los nuevos tiempos.

4. Si continuara impartiendo mi asignatura de siempre, historia, iría a otro contenido: no volvería a repetir nombres de héroes, fechas y datos; preferiría darles un curso de investigación para luego hacer indagación por equipo, acerca de la comunidad y las poblaciones en que se desarrollan. A “mis alumnos” de la facultad de arquitectura de Mérida, Yucatán –por ejemplo- los enviaba en los años 80 y 90, a las 100 haciendas henequeneras que aún existían para hacer monografías con levantamientos arquitectónicos de edificios e investigaciones socioeconómicas. Esos mismos levantamientos impulsaron la edición de un gran libro editado en Colombia, una revista (Cuadernos de Arquitectura) e incluso tesis de estudiantes en la facultad; además de miles de fotografías.

5. El nuevo contenido educativo debe romper con lo muerto, lo repetitivo y memorístico, para que los mismos estudiantes ayuden a construir los conocimientos poniéndose en actividad, investigando en las bibliotecas, en las lecturas, pero sobre todo dando vida a los instrumentos de investigación que pongan en contacto a los estudiantes con sus comunidades. Recuerdo que Everett Reimer, quien escribió “La escuela ha muerto”, plateó que hay que liberar la educación de las escuelas de forma que la gente pueda aprender la verdad sobre la sociedad en que vive. Margaret Mead dijo alguna vez: “Mi abuela quiso que tuviera una educación, por esto no me llevó a la escuela”. ¿Qué decir del libro Summerhill de O Neil que impulsa la libertad y las investigación?

6. Espero que mis compañeros de la Coordinadora (la CNTE) no se confundan con el garrote que da el poder y la miel que produce un contenido educativo que ayudaría realmente al pueblo. Es necesario extirpar la educación autoritaria y memorística que desde hace más de un siglo hemos recibido los mexicanos, para integrar una educación que ayude a los estudiantes a ser críticos y reflexivos sobre el mundo que los rodea. Los estudiantes tienen que integrarse para conocer bien sus comunidades teniendo como base sus investigaciones. Solamente conociendo bien el territorio donde viven y actúan podrán ayudar a transformarlo en beneficio de su pueblo. Si continúan con la educación de sumisión jamás dejarán de ser esclavos modernos, como lo fueron sus padres y abuelos. (24/VII/19)

https://pedroecheverriav.wordpress.com

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