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Votaré por quien en campaña electoral me dio dinero, regalos, me prometió trabajo

Pedro Echeverría V.

1. Las 24 horas del día lo medios de información tienen saturado a las 13 o 14 entidades -de las 32 del país- donde el próximo domingo 5 de junio se realizarán elecciones. Se señala que los resultados de esos comicios serán un indicador de las elecciones nacionales de 2018; sí van a ser un indicador, pero nada más en México donde el PRI ha ejercido una dictadura de partido desde 1929 y el PAN que ha gobernado 12 años siendo igual o peor que el PRI en corrupción, saqueo, asesinatos y como patio trasero de los EEUU. No se vislumbra en estas elecciones ni en las de 2018 cambios radicales importantes en el país porque la gran burguesía mexicana y el imperio siguen siendo muy fuertes; la izquierda y el movimiento social aún muy débil.

2. He aquí el texto de una entrevista callejera: “Me dedico a participar en campañas políticas de todos los partidos por lo menos durante tres meses en períodos electorales. Llevo muchos años entrenándome y reuniendo playeras, gorras, delantales, incluso carteles y credenciales, que llevo a los mítines para que los organizadores confirmen mi antigüedad. Conozco desde hace muchos años a decenas de hombres y mujeres que hacen lo mismo con todos los partidos, pero de manera principal con los tres que reparten dinero, tarjetas para mercancías, materiales de construcción y todo lo que puedan conseguir. No engañamos a nadie porque siempre estamos físicamente en los actos y algunas veces llevamos a los vecinos e hijos.

3. “El PRI es con mucho el que más dinero y regalos reparte; luego le sigue el PAN que más esconde lo que nos entrega en sus bodegas; pero el PRD, aunque da poco, es muy cumplidor con lo que promete a la gente que lo va a aplaudir. Estoy enterado que en muchos estados del país hay oficinas que se dedican a contratar con los partidos la cantidad de gente que necesitan. Desde estas oficinas salen transportes, autobuses que trasladan a la cantidad de gente contratada. Hay contratos de 500 personas, de 1000 o de 2000 mil personas con mantas, pancartas, gorras y camisetas. A cada persona se le dan trescientos pesos para estar en un acto político de tres horas y aplaudir. No es muy caro: 300 mil pesos más transporte.

4. “Muchas veces al terminar el mitin nos llevan a comer en algún lugar reservado; en otras ocasiones nos entregan una torta y un refresco que ingerimos en el autobús que es el lugar donde nos reparten el dinero. A nosotros no nos interesa ningún partido o el discurso de sus líderes, aunque muchas veces mediante señas nos indican que aplaudamos fuerte y gritemos (seña 1); que aplaudamos menos (seña dos) y que aplaudamos poco (seña 3). La realidad es que nos están pagando y tenemos que obedecer las señales. Así que la cantidad de gente en los mítines y el sonar de los aplausos dependen siempre de la cantidad de dinero que esté dispuesto a gastar el partido en su campaña.

5. “¿Que por qué partido vamos a votar? Para nosotros es igual porque todos los partidos son lo mismo; conocemos directamente a cada uno de ellos por su comportamiento de las campañas. ¿O piensa acaso que alguno es diferente cuando nosotros vemos que hacen exactamente lo mismo? Conocemos más a los del PRI y a los del PAN porque han estado en el gobierno, han salido en la televisión y nos dan muchas más cosas en nuestro domicilio: dos o tres sacos de cemento son unos 450 pesos, láminas de asbesto o de cartón, tinacos para agua, etcétera, que nos llevan hasta nuestras casas en la colonia, tiene que agradecerse. Si no votamos por ellos, como que estamos traicionando a quien mucho nos da.

6. “Por ello pienso que después de tanto recibir es obligado votar por quien más nos ha dado. Hay otros partidos que hablan mucho, lo hacen muy bonito, pero nada nos dan. Creo que si tuviésemos seguro un empleo y un salario regular podríamos pensar en otros partidos chicos; pero en nuestras condiciones de desempleo, miseria y desesperación tenemos que entregar nuestro voto por quien más pague por ello. La realidad es que en las elecciones no puede haber sorpresas porque ya se sabe –no tres meses antes- sino un año antes como se están moviendo las “pre-candidaturas” entre los grandes empresarios, los medios de información, los más altos funcionarios. Los electores votan por quien les dicen y les regalan más.

7. “No, las cosas no pueden cambiar en México. Yo he vivido 50 años y todo está igual. Cualquier partido es lo mismo: mueren los padres y siguen los hijos en el mismo partido y en los mismos cargos de gobierno. Yo he mirado algunas marchas de los profesores contra la Reforma Educativa del gobierno; también me he acercado a algunos mítines de López Obrador, pero me parecen luchas muy difíciles porque el pueblo está poco enterado, está mal informado y les tiene miedo a esos movimientos porque son radicales. La realidad es que parece que la gente manda, pero no es cierto. A la gente la mueven por donde quiere la clase poderosa y ni se da cuenta: cuando votan parece que les agarran su mano para votar por quienes la mantienen en la miseria y el hambre.

(31/V/16)

https://pedroecheverriav.wordpress.com

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