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Sólo hay jóvenes rebeldes por naturaleza; los domesticados son tan viejos como sus padres

Pedro Echeverría V.

1. Si no existieran los jóvenes, que con sus acciones (sin o con conciencia) transforman el mundo, todas las sociedades estarían muertas. Los viejos por naturaleza –como si no hubieran tenido juventud- son conservadores; quisieran que no se muevan las cosas, que nada cambie, que todo permanezca igual que en sus tiempos. Por el contrario, yo le exijo a los jóvenes más rebeldía, que entierren este mundo domesticado y construyan otro horizontal e igualitario. Por ello no me extraña que los empresarios, gobiernos y parte del pueblo vejete, digan que no confían en los jóvenes porque son incontrolables; mucho menos –seguramente- a aquellos jóvenes anarquistas que están contra toda autoridad y luchan por su libertad.

2. “Los mexicanos no creen en los jóvenes porque los consideran irresponsables, poco confiables, egoístas, sin idea de lo que quieren y conflictivos, de acuerdo con un estudio realizado por investigadores de la UNAM para la investigación “Los mexicanos vistos por sí mismos”. Los grandes temas nacionales se aplicaron 25 encuestas en todo el país sobre el mismo número de temas, agrupadas en 26 tomos. El resultado muestra que más de la mitad de los consultados (55 por ciento) tiene cierto grado de desconfianza hacia el sector, pues no están totalmente de acuerdo con el planteamiento de que la mayoría de los jóvenes son honrados y se puede confiar en ellos.

3. Yo en este punto sigo a José Ingenieros en su libro “El hombre mediocre” publicado en 1913, hace 102 años. Escribe: “El hombre adulto atraviesa por un periodo estacionario… El anciano se inferioriza, vuelve poco a poco a su primitiva mentalidad conservando las adquisiciones más antiguas de su personalidad que son las más consolidadas… Por el contrario, los espíritus afiebrados por un ideal son adversarios de la mediocridad: soñadores contra los utilitarios, entusiastas contra los apáticos, generosos contra los calculistas, indisciplinados contra los dogmáticos; son alguien o algo contra los que no son nadie ni nada… Los idealistas aspiran a conjugar en su mente la inspiración y la sabiduría”.

4. Dicen los viejos que “no se puede confiar en la honradez de la mayoría de los jóvenes” sin darse cuenta de que en la sociedad capitalista no se puede confiar en la honradez de nadie. El gobierno, los empresarios, los medios de información, la iglesia –instituciones que son sinónimos de desfalcos, mentiras, manipulaciones- no están en manos de jóvenes sino de viejos y carcamanes. Los presidentes y expresidentes asesinos de EEUU, Inglaterra, España, Israel, han sido y son viejos que debieron estar en la cárcel, en la silla eléctrica o en el paredón de fusilamiento. Lo que hay que decir que es una “lástima” que los jóvenes lleguen a viejos que tengan que acomodarse al sistema capitalista corrupto.

5. ¿Por qué sociedad capitalista? Porque desde el siglo XVI no ha habido otra, a pesar de enormes esfuerzos y sacrificios por revolucionar el mundo. Los gobiernos voluntariosos de Rusia, Europa del Éste, China, Cuba, Nicaragua, buscaron construir una sociedad distinta –que llamaron socialista- pero no lo lograron por la existencia del poderío yanqui y la conciencia tradicional. No pudieron construir una sociedad igualitaria sin trabajo asalariado y plusvalía; no pudieron extirpar de las mentes las ideas, las costumbres y la propaganda capitalistas. Se convirtieron las estrategias en adelantado ensayos sociales llenos de aciertos y errores que tienen que asimilarse.

6. La realidad es que yo tengo una concepción ideológica muy jodida acerca de las edades y ciclos de vida: Veo a millones de jóvenes tratando de cambiar el mundo de acuerdo a su imagen y semejanza; a otros jóvenes que viven con sus padres (inmensa mayoría) sin apasionamientos buscando adaptarse a la realidad vigente, y a otros jóvenes que han heredado la riqueza, el poder política y económico de sus vejetes para dar continuidad a la opresión capitalista. Sigue siendo un problema de poder y antipoder, y de un mayoritario sector en medio víctima fácil de la manipulación de la TV, radio y prensa. Es lo que Marx y sus seguidores llamaron clases sociales y lucha de clases.

7. Los revolucionarios del mundo de todos los tiempos han sido los jóvenes, así como los conservadores y reaccionarios han sido los viejos. El poder en los gobiernos, empresas, iglesias, partidos, sindicatos, instituciones, ha estado siempre en manos de los viejos que han destrozado y siguen destruyendo el universo, ¿Serán capaces los jóvenes de construir una sociedad igualitaria sobre las ruinas de la sociedad capitalista? La historia del mundo no se conocerá pero se vislumbra, se ven las tendencias de que sólo los jóvenes tendrán la fuerza y la capacidad de enterrar la explotación, el despotismo y el autoritarismo. Cuándo eso sea los viejos brincaremos de alegría. (13/XI/15)

https://pedroecheverriav.wordpress.com

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