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La Sección IX, con el apoyo de la CNTE, debe salir del hoyo, pero ya, convocando su congreso

Pedro Echeverría V.

1. Estoy agradecido a las secciones luchadoras y rebeldes de la Coordinadora (la CNTE) encabezadas por la XXII de Oaxaca, la XVIII de Michoacán y la XIV de Guerrero, pero he estado más cerca de la sección IX de la Ciudad de México. Aunque desde 1989 –a raíz de la gran batalla magisterial que ganamos como CNTE contra los líderes charros de Jongitud- sólo logramos derrocarlos y expulsarlos del edificio sindical de Belisario 32, ha permanecido el comité democrático de la IX en 25 años, a pesar de que no se cuenta con un cinco de las cuotas sindicales que por derecho le pertenecen.

2. Además que ningún directivo está liberado de su escuela para hacer trabajo sindical de servicio a los maestros, no han dejado de luchar y sabemos que los líderes traidores no convocan a congreso porque saben que los barreremos dado que el 90 por ciento de los maestros del DF reconoce el trabajo de Bravo, Enriquez, Sofía, Selene, Rosi, Conchi, Eva, Gonzalo, Pedro y otros tantos compañeros que después de sus clases en el día acuden a la sección desde las 6 de la tarde hasta las 11 de la noche a atender a los maestros; así ha sido durante más de dos décadas.

3. Las batallas para democratizar el espurio Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) nacieron desde que fue fundado en 1943 este poderoso sindicato. Antes que se creara existían por lo menos cinco organizaciones magisteriales que se disputaban la representatividad, pero fue el gobierno de Ávila Camacho y su secretario de Educación, Torres Bodet, quienes intervendrían para eliminar el carácter “socialista” del artículo Tercero Constitucional y para imponer el orden, de manera corporativa, entre las diferentes organizaciones en pugna.

4. Las luchas por la democratización y la independencia sindicales han existido siempre, pero sólo tuvieron una gran presencia a principios de los sesenta con el othonismo y el MRM, y a partir de 1979 con la creación de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) que hoy agrupa a unos 300 mil maestros del millón y medio sindicalizado en el SNTE. La ciudad de México –como la metrópoli más grande del país y como centro político, no lo deja escapar el SNTE, ni el gobierno de la República está dispuesto a que sea controlado por la CNTE.

5. La sección IX del SNTE (de la CNTE), con más de 60 mil profesores que atienden las escuelas de la ciudad de México, ha realizado muchas e importantes movilizaciones con el objetivo de plantear sus demandas centrales: a) reconocimiento del comité ejecutivo electo por más del 80 por ciento de los delegados al congreso; b) entrega del porcentaje de cuotas que les ha correspondido –por lo menos- en los últimos cinco años; c) autorización de comisiones para las gestiones sindicales correspondientes; d) respeto a la democracia y la independencia sindicales y, e) total apoyo a las demandas que la sección ha realizado ante la SEP para beneficio de los maestros y del sistema educativo.

6. ¿Por qué la sección novena, la más importante del SNTE por ubicarse en la ciudad de México y por su historia de luchas en los años sesenta, no ha podido movilizar –de manera consecuente- a los 50 mil profesores que la apoyan? En primer lugar porque los dirigentes no han tenido el tiempo ni los recursos para reunir y orientar de manera permanente a los profesores y en segundo lugar porque muchos profesores tienen dobles turnos o dobles plazas que los ocupa todo el día. Aunque en realidad todo se resume a un trabajo de concientización que debe intensificarse en todas las escuelas.

7. Exactamente lo contrario del liderazgo espurio del charro Díaz que cuenta con decenas de miles de comisionados –que nunca dan clases, pero apoyan al PRI gobierno en todas las elecciones- para hacer política sindical donde la líder les ordene. Así que el trabajo sindical en la sección novena ha sido de lo más difícil por falta de tiempo; sin embargo la masa magisterial ha sabido reconocer la ideología, las batallas y los esfuerzos por servir de la directiva pasada de Francisco Bravo y la actual de Enrique Enríquez. Espero que en ningún momento se rompa esta unidad entre compañeros porque el enemigo siempre lo hemos tenido al frente: los charros al servicio del gobierno.

8. La CNTE se ha convertido en los últimos años en el enemigo principal del gobierno, los empresarios y los medios de información. Las secciones más destacadas por sus luchas no han dejado de ser la sección XXII de Oaxaca, la XVIII de Michoacán, la XIV de Guerrero y la siete de Chiapas. Los profesores de estas secciones, igual de numerosas de la IX del DF, se han distinguido por movilizar más contingentes y por realizar más actividades sindicales en el resto de la República. Han surgido algunas diferencias entre la XXII y la XVIII, pero se han estado superando al estar comprometidas con la lucha social.

9. Sin embargo no puede negarse que el trabajo de ambas secciones, junto con otras: Guerrero, Chiapas, Morelos, Estado de México, Zacatecas, Tlaxcala, han hecho que la CNTE, en sus treinta y cinco años de vida, siga dando la batalla contra el sindicalismo charro enquistado en el SNTE desde su fundación. En cada una de esas secciones ha habido mejores condiciones para la consolidación de la política sindical que en la ciudad de México. ¿Por qué no combinar las fuerzas de la CNTE para descargar en la ciudad de México –que es una ciudad clave por la concentración política nacional- durante muchos meses?

10. Como participante por décadas en la CNTE he insistido en la enorme importancia que tendría que la sección IX (de primarias), así como la X (de profesores de secundaria del DF) recibiera el activismo solidario –para superar la falta de tiempo- de los profesores de Oaxaca, Michoacán y de otros estados donde la CNTE es fuerte. He sido siempre de la idea que “el motor grande debe mover a los otros pequeños motores”, es decir, que una vez consolidada las secciones IX y X de aquí se organizaría todo el activismo sindical por la tradición mexicana de que aquí se concentran todos los poderes.

11. Basta con ver que en el edificio sindical de Belisario Domínguez (donde funcionó hasta principios de los setenta el Comité Nacional) están ahora la IX, la X, la XI y la XXXVI, así como la Instancia Nacional de la CNTE. Es objetivamente el edificio de la CNTE porque todas sus oficinas y sus auditorios son espacios de reuniones políticas, académicas y culturales, así como de congresos y conferencias. No hay día de la semana –incluyendo sábados y domingos- que ese edificio no esté ocupado por actividades comunitarias.

12. Los líderes espurios del SNTE, que reciben más de 200 pesos mensuales en cuotas de un millón y medio de afiliados (unos 150 0 200 millones al mes), y que además cuentan con 10 mil comisionados y el apoyo total de los gobiernos panistas y priístas, pueden desplomarse junto al sistema nacional de dominación. El charrismo, aunque aún poderoso por la cantidad de recursos que posee, es como el gigante con pies de barro. Se le puede derrumbar con la fuerza unida de los profesores democráticos si logran agrupar a otros sectores populares.

13. ¿Cómo es posible tener al frente una política educativa privatizadora que busca enterrar la educación pública, laica y popular y los profesores de origen campesino y popular no hayan logrado frenar ese proceso? Primero fue Chuayffet el viejo carcamán corrupto hasta los huesos; ahora lo ha sustituido un joven inexperto (Nuño) “que quiere conocer a los maestros” por medio del sindicato espurio. Por eso una de las más importantes batallas que debe librar la CNTE es la lucha ideológica, sobre todo con los profesores de las grandes ciudades.

14. La CNTE lleva 35 años de lucha pero, a pensar de sus permanentes batallas, pero en los últimos años ha logrado crecer en número de secciones sindicales y de maestros, cuando antes parecía estancada. En los últimos meses han llegado profesores de otras seis o siete secciones (Puebla, San Luis, Quintana Roo, Baja California, Jalisco, Guanajuato, Veracruz) dispuestos a sumarse a la lucha por la independencia sindical. Por ello muchos maestros hemos gritado: “No más divisiones dentro de la CNTE de izquierdas y centroizquierdas.

15. Por eso es importante que se sigan discutiendo de manera abierta las estrategias políticas sindicales evitando caer en el chismorreo y la carencia de fundamentos políticos claros. La consolidación de las secciones IX y X, -así como de todas las secciones sindicales- ubicadas en la ciudad de México será un factor clave para el encuentro de la unidad de la CNTE. No olvidar que el DF es el centro político del país por su historia política, ubicación geográfica, economía y población. Debe prepararse y realizarse el congreso de la sección IX –convocado o no- como forma de presión y para medir nuestras fuerzas. (1/X/15)

https://pedroecheverriav.wordpress.com

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