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Dos movimientos 1968: el histórico mundial que ganamos y el asesinado con brutalidad por el imperio

Pedro Echeverría V.

1. La década de los sesenta fue el gran corte histórico en el mundo: la humanidad, o la mayoría de ella, proclamó –como el anarquismo- la lucha contra todo autoritarismo y todo poder: desobediencia en el hogar, en la escuela, en el trabajo, a los gobiernos, empresarios, al marido, a los líderes sindicales y de partido. Fue indiscutiblemente la década de la liberación, de la revolución y la rebeldía contra toda imposición y tradición. Jóvenes se fueron de sus casas, dejaron el trabajo embrutecedor, le cantaron y pintaron el amor y la paz, se vistieron con pinturas en la cara, con pantalón de mezclilla (entonces proletario), pelo largo y las barbas mientras la música rock comenzaba a sonar. Aquí ganamos en libertad.

2. Pero en México, en Francia, en Alemania, en Italia, en EEUU, en Checoeslovaquia, perdimos nuestras luchas en las calles porque fuimos reprimidos con brutalidad y salvajismo. En México ganamos en las calles, en la UNAM, POLI, Chapingo; hicimos mítines en los mercados y llenamos de volantes la ciudad de México para contrarrestar a toda la prensa, la radio y la televisión al servicio del gobierno. Pero la brutalidad gubernamental invadió la UNAM, invadió el POLI y desató una masacre el 2 de octubre en la Plaza del complejo de edificios de Tlatelolco. Luego nos vigiló, persiguió y terminó encarcelándonos a lo largo de la “guerra sucia”) en la primera mitad de los setenta. (En 1973 fui detenido por unos días junto a otros 60 compañeros)

3. Pienso que “2 de octubre no se olvida”, pero lo más importante es una organización estudiantil que dé continuidad a aquellas batallas trabajando para su organización. ¿Qué pasó por ejemplo con el “Yo soy 132”?. Aunque suelo reconocer el trabajo de algunos personajes: Marx, Bakunin, Mao, Flores Magón o José Revueltas, no soy partidario de homenajes o reconocimientos. Éste trabajo se lo dejo a los gobiernos de la burguesía que acostumbran premiar a sus más distinguidos servidores. Aplaudí cuando Sartre renunció en 1964 al premio Nobel de Literatura y cuando se exigió que no inscribieran en la cámara el nombre de Ricardo Flores Magón por ser consecuente anarquista y contra Estado. ¿Quién lo asesinó en las cárceles yanquis?

4. Recuerdo que en 1972 en CCH Oriente (UNAM) mis alumnos me frenaron en clase: “Ya pinche Pedro, detén tu royo, vente a sentar en el círculo, déjanos trabajar a los estudiantes en la clase y al final nos das tus puntos de vista”. La realidad es que les habíamos pedido a los alumnos que lean la Pedagogía del Oprimido de Freire, habíamos eliminado el escritorio y el estrado en los salones, las sillas eran movibles y las colocábamos en círculo y nuestro discurso era: “construir juntos el conocimiento porque nadie enseña y todos aprendemos al mismo tiempo”. Me bastó ese primer jalón de orejas para entender que no estaba tratando con tontos, que debía respetarlos para ser consecuente con el discurso libertario que manejábamos.

5. La década de los sesenta de los Beatles, Rolling Stone, Beatnics, psicodelia, pintura, las batallas de los negros, mucho más que 1968, fue una profunda revolución cultural que cambió todo lo que se llama la “superestructura” sin tocar la estructura capitalista de explotación y opresión. El anarquismo y el antiautoritarismo y toda la estructura de explotación, pero el capitalismo pudo darle la vuelta. Por ejemplo en educación nos adaptamos al antiautoritarismo, pero jamás dejamos de ser “cadena de transmisión” de la ideología dominante por medio de planes, programas, materias y carreras impuestas por la burguesía. Ésta y el imperialismo yanqui pudieron fácilmente darle la vuelta a las batallas de los años sesenta.

6. El imperio capitalista, los empresarios, con la intensificación de las máquinas y de la producción seriada, dejan en manos del capitalismo en “abstracto” la explotación. En los últimos 55 años han acumulado más capital los empresarios que en los 500 años anteriores. Después de la década liberadora de los años sesenta, ha continuado gobernando la derecha del PRI y el PAN usando un discurso demagógico de libertad, igualdad y justicia. Y el colmo, han metido a mujeres, jóvenes, a la “oposición”, al gobierno para demostrar que las batallas de 68 han sido atendidas. Pero algunos líderes de entonces no han dejado de hacer “su luchita” dentro de los aparatos de gobierno; no está bien ni está mal para ellos, aunque sí para la lucha social.

7. Mi organización espartaquista adoptó una conducta sectaria en el movimiento estudiantil de 1968; decíamos que había que obrerizar el movimiento de la “pequeña burguesía estudiantil” yendo a las fábricas de Tlalnepantla, Naucalpan, Cuautitlán, ferrocarrileros del valle, Altos Hornos, a hacer mítines y volantear. Craso error dogmático de tiempo que también se cometió en otros países que consideraban que sólo la clase obrera era la revolucionaria. La década de los sesenta, en particular 1968, también rompió partidos centralizados y autoritarios de México y del mundo dando lugar a disolver las jerarquías, al “comité central” y a las directivas para dar paso a las coordinadoras, consejos y comités de lucha igualitarios. (1/X/15)

https://pedroecheverriav.wordpress.com

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