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¿Es la Cruz Roja un gran negocio (privado o público) de la Caridad?

Pedro Echeverría V.

1. La Cruz Roja –por los objetivos que ha declarado- comenzó a actuar desde 1863 y lleva alrededor de un siglo funcionando en todo el mundo. Nadie podría oponerse a una institución que ha declarado su ayuda a todos los seres humanos víctimas de guerras, de fenómenos naturales o de accidentes; mucho menos cuando se ha observado su actuación de apoyo –muy bien difundida- en muchos países del mundo. Sin embargo en los últimos 30 años han surgido muchas denuncias que han creado infinidad de dudas acerca de su administración y funcionamiento.

2. En México desde fines del régimen porfiriano, 1909-10, se creó la Cruz Roja Mexicana (CRM) siguiendo el ejemplo de otros países. Se ha discutido siempre la fuente de su financiamiento, el nombramiento de los funcionarios y los sectores que reciben su ayuda. Parece que en México –aunque CRM vive de los cientos de millones de pesos que recoge en donaciones cada año- el gobierno no le entrega oficialmente una cantidad del presupuesto público. Funciona entonces como una institución privada y maneja sus inmensos recursos de acuerdo con sectores privados.

3. La Cruz Roja –que se ha constituido en una transnacional de más de 175 países- es otra de las Corporaciones dedicadas al negocio de la Caridad desde hace décadas siendo las polémicas más recientes “sus intervenciones en el 11-S de EEUU en el que cedió 564 millones de $ al Liberty Found o el caso de 14 empleados acusados de desvío de 200 mil $ durante la crisis del huracán Katrina. El último escándalo se produjo en Haití a partir de las evidencias del desvío de unos 500 millones de $ destinados a grandes proyectos inmobiliarios de los que solo construyeron 6 casas”.

4. México podría estarse cansando de las llamadas “instituciones de caridad” que como Televisa, TV Azteca, y ahora creo que Milenio, anualmente abren campañas en la TV para –de cierta manera- intimidar a grandes funcionarios, poderosas empresas y magnates capitalista, para que entreguen con el aplauso del público sus millonarias donaciones con las que prometen levantar hospitales. La realidad es que según denuncias estas obras les sirven a las empresas para no pagar impuestos al gobierno. Pidiendo “ayuda” se pasan meses y meses estos negocios de medios de información.

5. Aún más: en las grandes tiendas, en los bancos y otros negocios piden a todos los clientes donar una cantidad que llaman “redondeo para los niños pobres” o cualquier otra cosa, que representan enormes cantidades que nunca el público alcanza ver su destino. De todas maneras, aunque la parte consciente de la población se ha estado negando a colaborar, la mayoría lo hace con base en sacrificios por la enorme propaganda que se hace en los medios y se ha aprendido en las iglesias. La realidad es que esas “donaciones” representan cientos o miles de millones de pesos al año.

6. En los últimos 30 años más que alabanzas a la Cruz Roja se han recibido denuncias y quejas contra ella. Dicen que está trabajando para sí misma; que ya sus “estafas levantan ampollas, primero por el beneficio de un parásito y después por el daño en el orgullo por el engaño. Pero cuando además la realiza sistemáticamente una empresa que se aprovecha del altruismo y la solidaridad de la sociedad, genera dependencias y promueve los valores de las élites la cuestión se vuelve personal”. ¿Por qué no interviene el gobierno para asegurar esos cientos de millones de pesos que se donan?

7. La Cruz Roja se declara “organización no gubernamental de interés público”; colabora con todo tipo de instituciones, destacando la ONU, y el Ejércitos de la OTAN. Pero muchas veces –aunque se declare “neutral”- es expulsada de los campos de batalla y conflictos acusada de funcionar como medio de transporte y espionaje. Maneja grandes presupuestos en inversiones financieras, dudosos proyectos que sirven a enriquecer a sus jerarquías. Declarada caritativa evita el desarrollo de redes sociales locales implantando su propia red y absorbiendo las subvenciones.

8. La realidad es que los gobiernos de cada país deberían intervenir para vigilar que esos miles de millones de pesos no se conviertan en gigantesco fraude al público que entrega su dinero confiando en la bondad de quienes lo administran. Además deben exigirles informes detallados de esos ingresos y de su aplicación para que no se convierta en otros grandes negocios privados. Además no pueden permitirse estos negocios para sustituir el pago de impuestos por estas cantidades supermillonarias casi incontrolables. (25/VI/15)

https://pedroecheverriav.wordpress.com

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