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Elecciones en Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Chiapas, bajo Estado de Sitio militar

Pedro Echeverría V.

No es el gobierno nazi de Hitler ni el régimen fascista de Pinochet el que ha dispuesto que decenas de miles de militares y policías tomen las calles de Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Chiapas; ha sido el gobierno de Peña Nieto el que ha ordenado que vuelen decenas de aviones al sur-sureste de México, seguidos por miles de camiones que transportan a decenas de miles de milicos con armas modernas y sofisticadas con el objetivo de demostrar quién manda en el país. Los medios de información, encabezados, por Televisa, TV Azteca, Tele Fórmula y Milenio, se han encargado de intimidar a la población (vomitando basura) diciéndole que los miles de maestros de la Coordinadora (la CNTE), son los que han provocado la situación por sus protestas masivas.

¿Será que a pesar de esa brutal intimidación militar, de la miseria en que viven, del creciente desempleo y de los cientos de miles de asesinados por los gobiernos del PRI y del PAN, la gente salga a votar? Los que suceda este viernes 5, sábado 6 y domingo 7, será importante para conocer el nivel de conciencia y el estado de ánimo del pueblo ante estos últimos seis gobiernos mexicanos que han vendido, saqueado y desfalcado el país. ¿Seguiremos siendo tan tontos para que nos sigan viendo la cara de imbéciles que no pensamos? Yo, como miembro activo de la CNTE que he observado directamente lo que sucede en esos estados, hago un llamado a otros países para brindar su solidaridad con los maestros de la CNTE y a repudiar el Estado de Sitio. (5/VI/15)

https://pedroecheverriav.wordpress.com

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LUPA DE GONZALEZ IÑIGO 1065

¿A dónde va México? (6)

Al carro casi completo

San Diego, CA, Sábado 6 de Junio, 2015, 2 pm, T. Pacífico.

10- Juan Francisco: Es inminente ya la celebración de las elecciones de mañana, 7 de junio, mismas se realizarán en un contexto de crisis política por brotes de violencia; corrupción desbordada, generalizada e incontrolada; inseguridad pública sustentada en la impunidad; expectativas de un endeble crecimiento económico a la baja con un dólar que ya alcanzó los $16 y ajustes presupuestales en donde no los debe haber; reformas estructurales muy cuestionadas y violentadas por el mismo gobierno, como la educativa.

Una enorme falta de credibilidad en el gobierno federal que no afronta los problemas centrales y sólo ofrece un discurso evasivo e inverosímil, así como en gobiernos estatales y municipales entrelazados con el crimen organizado, y carencia de confianza que no conocíamos quienes tenemos más de seis décadas de vida en las instituciones públicas en general, incluyendo el propio Instituto Nacional Electoral, responsable central de las elecciones.

En los últimos días se difundieron en los medios innumerables notas y comentarios tanto a favor de la anulación del voto como en contra. Ninguna de las opiniones en contra del voto nulo me llegó a convencer, a pesar de que algunas de ellas provienen de personas que considero serias e informadas; la gran mayoría sin lugar a dudas se fundamenta en planteamientos erróneos o falaces que lamentablemente desorientan a sus lectores.

Revisé cuidadosamente un buen número de estas posiciones para tratar de entender la dicotomía y llegué a una conclusión que mencioné en mi anterior envío pero que no expliqué: que la argumentación en contra de la anulación no tiene relación con la argumentación a favor de la anulación. Me explico ahora. Las argumentaciones a favor y en contra de la anulación se ubican en dos dimensiones diferentes y por esa razón resulta muy difícil que se encuentren, que se puedan confrontar para poder dilucidar cuál es correcta y cuál no. La convicción dependerá de la dimensión que cada quien considere válida.

La visión en contra de la anulación del voto se encuentra en la dimensión del statu quo, es decir, la defensa del estado de cosas imperante, por convicción, por conveniencia personal o por ignorancia. La dimensión del statu quo implica creer que vivimos una democracia, que aunque con problemas y errores las instituciones funcionan, que las elecciones con cualquier resultado que reporten- van a conducir a solucionar los problemas que afronta el país, solamente porque los mexicanos elegimos democráticamente a nuestros gobernantes y legisladores ejerciendo nuestro derecho y obligación de votar.

En cambio, la visión a favor de la anulación se desarrolla en la dimensión de la ética, del deber ser, de la imperiosa necesidad de hacer cambios radicales en nuestro sistema político para que las instituciones recuperen la confianza perdida y tengan capacidad de ser efectivas en sus propósitos. Esta visión no cree en las elecciones porque éstas, por mucho tiempo, pero más en épocas recientes, han demostrado que no sirven para otra cosa más que para elegir a personas ineptas, ambiciosas y corruptas dentro de un sistema que ellas han creado y que las favorece.

En esencia la visión a favor de la anulación es una manifestación en contra del statu quo que busca deslegitimar un sistema viciado, corrupto e inepto.

Aun suponiendo que fueran correctos que no lo son- los argumentos de que el voto nulo favorece a los partidos mayoritarios o específicamente al partido hegemónico o que puede influir la configuración de la Cámara de Diputados en favor de éste, a quienes simpatizan con la anulación del voto esto no les importa, porque ese resultado conduce a la misma podredumbre que ya conocemos, no importa que se haga ganar al partido hegemónico o a cualquier otro o que aquél obtenga la mayoría en la Cámara. Las cosas no van a cambiar sólo porque todos votemos por alguien y apliquemos votos de castigo, y menos todavía debido a que los ganadores se ostentarán como avalados por nuestro voto.

Los no anulistas piden que todos votemos por alguien, por el que sea, pero que votemos, porque con ello reforzamos el sistema y garantizamos la democracia de las elecciones. Esta posición desconoce inexplicablemente la antidemocrática, ilegal y descarada práctica de la apropiación del voto mediante la compra, las amenazas y la presión, y que además se realiza con toda impunidad pues ningún partido/candidato es sancionado por ello.

Algunos dicen, hay que dar oportunidad a los partidos pequeños. Bien se ve que quien afirma esto es beneficiario de alguno de dichos partidos o no conoce o no ha querido conocer que su existencia obedece a los mismos motivos que mantiene a los partidos grandes en el poder y que se comportan exactamente igual que estos.

Otros más insisten en los candidatos independientes. Si bien las candidaturas independientes constituyen un elemento que cubre algunas deficiencias del sistema partidista, no cualquier candidato independiente garantiza opciones positivas y mejores que las de los partidos. Y si esta opción fuera la solución, entonces habría que eliminar el sistema de partidos pues ya para qué los queremos y gastamos tanto en ellos.

También se hace mucho énfasis en la opción del menos malo, que se encuentra definitivamente en la dimensión del statu quo pues mantiene el mismo esquema putrefacto no reconociendo que el menos malo sea calificable también como deleznable.

Si hacemos memoria, al menos desde el proceso de 2005-2006, deberíamos tener muy claro respecto a los partidos y sus candidatos, que todos ellos han evidenciado su gran incapacidad para gobernar y legislar, han dado muestras claras de manejos ineficientes de los recursos y de su irrefrenable y desvergonzada corrupción en todos los órdenes, del quebrantamiento impune de la normatividad electoral, que carecen de capacidad y calidad moral para representarnos, de las componendas entre facciones partidarias, de la protección a líderes sindicales y funcionarios corruptos, de la falta de transparencia y, lo que es peor, de la falta de estado de derecho en prácticamente todos los órdenes por la impunidad en que ésta se sustenta.

Ya conociste las campañas electorales, ya sabes lo que proponen, las mentiras que ofrecen, ya sabes cómo eligieron a los candidatos. Las campañas no han mostrado de ninguna manera clara y fehaciente los programas de trabajo y las estrategias para lograr metas importantes para la población en general, más bien fueron, como siempre, campañas de desprestigio de los oponentes sin ningún contenido propio coherente. ¿Cómo podemos esperar que gobierne/legisle un candidato/partido si desde el mismo proceso electoral está quebrantando la ley, comprando votos, canalizando recursos en exceso, etc.? La respuesta es obvia, seguirán quebrantando la ley.

Con respeto, pienso que es falta de sentido común no entender esto y reconocerlo. Ochenta millones de mexicanos en condiciones de pobreza y pobreza extrema son la consecuencia principal de este sistema. No sé qué más pruebas necesitamos para percatarnos y actuar. Por ello el argumento central para la anulación es que los candidatos/partidos contendientes no ofrecen soluciones reales para los graves problemas del país y sus habitantes. Lo que necesitan esos políticos es sentir que la sociedad se manifiesta con profunda molestia en contra del sistema que ellos han creado y que explotan sólo a su favor.

Un voto anulado, aunque parecería que esto no les importa mucho a los partidos políticos, también significa un voto en contra, en contra del sistema político en general y en contra de cada uno de los partidos, porque implica que la persona que anula su voto está manifestando su hartazgo y no está aceptando ni creyendo en ninguno de los candidatos/partido que participan en la contienda electoral.

Hay quien ha dicho que la visión anulista es un tanto romántica al pensar que los partidos van a aprender la lección. Puede ser cierto, pero se me figura más romántico, más ingenuo, creer que el sistema político va a cambiar y a mejorar simplemente porque hubo elecciones en las que todo mundo votó por alguien y en las que, con voto nulo o sin voto nulo, sabemos que ganarán los partidos/candidatos que más votos hayan cooptado fuera de la ley y no de los provenientes de los ciudadanos independientes que tenemos capacidad de razonar nuestro voto.

No quiero dejar de mencionar un aspecto sobre el abstencionismo que me hizo notar un amigo y que de alguna manera es válido también para la posición anuladora. En una reflexión anterior mencioné que la abstención (no ir a las urnas y por tanto no emitir voto alguno) implica en realidad una falta cívica (no sancionada), no conlleva ningún mensaje y no tiene ninguna consecuencia en los resultados electorales Esta consideración hace caso omiso de quienes expresamente y de una manera más tajante se están manifestando en contra del sistema y buscan no avalarlo dejando de votar. Es una posición respetable que debe ser tomada en cuenta tanto como la de la persona que anula. El problema desde mi perspectiva es que se vuelve invisible y se confunde con la posición de los apáticos e irresponsables que lo hacen por desidia y actitud egoísta.

Para terminar, te recuerdo que anular es única y exclusivamente, hoy por hoy, una manifestación de inconformidad que es legal pues no implica ningún incumplimiento de las normas electorales ya que está prevista en la ley y sí se refleja en los resultados electorales al ser una opción que se contabiliza y se publica (artículos 288, 291 y 293 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales).

Como colofón, otro amigo propuso una idea adicional que transcribo y que tú decidirás si la pones en práctica o no. Una idea adicional: retratar con el celular la boleta anulada y publicarla en Twitter y Facebook, para dar mayor presión a los partidos. Gracias por tu atención Javier A. Matus Pacheco, México, DF. (La suerte está echada, el lunes comentamos, Javier).

Para: undisclosed-recipients:;

EN DEFENSA DEL VOTO NULO

# AnulaTuVoto # NoTeConformes

[]

Los trabajadores deben enfrentar en todos los terrenos políticos a las opciones patronales, también en el electoral, aunque en un régimen controlado por la oligarquía capitalista los comicios siempre serán antidemocráticos, pues tendrán control de ellos los partidos políticos que representan a dichas oligarquías, tendrán control de las elecciones las organizaciones que tienen recursos millonarios para garantizar que los representantes capitalistas conserven el gobierno y los puestos de representación, las legislaturas y los ayuntamientos.

Incluso ahora el narco, con sus diferentes cárteles han extendido su poderío económico al terreno político, infiltrando a los partidos burgueses, imponiendo a sus agentes directos, como sucedió con José Luis Abarca en Iguala, Guerrero. Aunque ese es solamente un ejemplo, el más deleznable, pero no el único.

A este sistema político le llamamos democracia burguesa, porque las elecciones son parte de un engranaje de poder que incluye a otras instituciones como el poder ejecutivo, con su presidencia y diversas secretarías de estado, la Suprema Corte de Justicia, el Ejército, diversas dependencias como el Instituto Nacional Electoral, y, por supuesto, las legislaturas federales y estatales, que son controladas por la clase burguesa, por los capitalistas que usan esas instituciones para dominar a las otras clases sociales y mantener este sistema económico y social en el que unos pocos se enriquecen a cosa de la explotación del trabajo de las grandes mayorías.

[]Particularmente, en México esta democracia burguesa de reciente creación es mucho más antidemocrática que en otros países, pues el duopolio de los medios de comunicación integrado por Televisa y TV azteca se ha convertido en un poderoso mecanismo de inducción del voto en favor de los capitalistas. Además, a lo largo de años han logrado construir un sistema de envilecimiento de la política, haciendo de ella un modo de vida, destinando miles de millones de pesos a mantener aparatos políticos conformados por cientos de miles de personas, que se han convertido en chapulines, saltando de un partido a otro, para garantizar un ingreso proveniente de ese financiamiento público; así sucede, desde el brigadista más humilde, hasta las presidencias de los partidos. Inclusive, por medio de estos recursos millonarios se palia el grave desempleo, contratando a personas como brigadistas, secretarias, mensajeros, etc. sin ninguna prestación, sin seguridad social, ni mucho menos estabilidad en el empleo.

Por supuesto, están los negocios familiares, como el del Verde, o los de burócratas, como Elba Esther y su Nueva Alianza, Dante Delgado, y su Movimiento Ciudadano, el PT, del maestro Alberto Anaya; y los que consiguieron su registro recientemente, el Partido Encuentro Social, patrimonio de familiares de priístas, el Humanista, impulsado por Felipe Calderón, ex presidente de filiación panista; y también MORENA, de Andrés Manuel López Obrador, conformado mayoritariamente por experredistas, pero al que también se han sumado priístas resentidos o reciclados, y exiliados de otros partidos, como han denunciado sus propios cuadros. Dedicados todos, claro está, a usar esos multimillonarios recursos para comprar conciencias, por medio de los más viles mecanismos, ya sea la compra directa del voto o mediante la discreta seducción por medio de todo tipo de regalos.

[] Y a pesar de semejante antidemocracia, una organización política de la clase obrera debería disputarle a los patrones, a los capitalistas y los burócratas la conciencia de los trabajadores, llamándoles a votar por candidatos y propuestas que representen los intereses de la clase trabajadora.

Sin embargo, el actual sistema político restrictivo impide la participación electoral de organizaciones hasta ahora minoritarias, que no cuentan con los recursos millonarios manejados por los partidos registrados. Además, generaciones enteras de activistas han sido ganadas u obligadas a ceder ante el chantaje del voto por el mal menor, ante las restricciones autoritarias del sistema político.

De esta forma se ha postergado la tarea de construir una verdadera alternativa de l@s trabajador@s.

Nosotros y nosotras, militantes del Partido Obrero Socialista-Movimiento al Socialismo, hemos rechazado una y otra vez ese chantaje, nos hemos negado a respaldar al falso mal menor. En esta elección nuevamente lo rechazamos y llamamos a los trabajadores, a las trabajadoras, a la juventud, a las mujeres consientes, a los indígenas, a los campesinos, a anular su voto.

No se trata, como han pretendido sesudos análisis de politólogos o analistas, de castigar con el voto nulo a unos u otros partidos, pequeños o grandes, porque en ninguno encontramos quién represente los intereses de la clase trabajadora. Dicen que el voto nulo fortalece a los grandes partidos, pero el tamaño no es el problema de las actuales organizaciones políticas registradas; el problema es su proyecto, el problema es la corrupción que todas reproducen, el problema es que ninguna se propone romper tajantemente con el actual modelo económico y social, que ha empobrecido a cada vez más mexicanos.

En el año 2000, la derrota del PRI en la elección presidencial consagró la alternancia de los partidos en el poder. Al menos el PAN tuvo la oportunidad de gobernar al país durante 12 años. Antes ya se había conocido la alternancia a nivel de las gubernaturas o presidencias municipales. De tal suerte que l@s trabajador@s, por su parte, han tenido oportunidad de comprobar que no hay diferencia sustancial entre aquellos.

[]Evidentemente, la alternancia, el funcionamiento de esta democracia para los ricos, no ha traído beneficios para las mayorías empobrecidas en México. Igualmente, corruptos, represores y hasta asesinos resultaron el PAN, que el PRD. Igualmente pro patronales, contrarios a los intereses de los trabajadores resultaron los grandes y los pequeños; inclusive MORENA, que se presenta como una novedad, puso en práctica desde el gobierno de la Ciudad de México encabezado por Andrés Manuel López Obrador, una de las políticas antilaborales más agresivas en el país: cientos de miles de mujeres y hombres han sido subcontratad@s desde entonces, en las más precarias condiciones, con salarios miserables y sin prestaciones de ley; otros tantos, han sido sometid@s a engendros como la contratación por honorarios, de salarios autogenerados, etc. A los propios trabajadores de base se les negó durante muchos años la revisión de sus condiciones generales de trabajo. A otros sindicatos, de organismos desconcentrados en el DF se les impuso una política de contención salarial peor que la sufrida por trabajadores del apartado A y trabajadores públicos de otras entidades del país.

Y al mismo tiempo nombró a Carlos Slim Helú, como presidente del Consejo Consultivo para el Rescate del Centro Histórico, abriéndole todas las posibilidades para realizar una inversión que le dejaría enormes ganancias, pasando a ser el hombre más adinerado del mundo, gracias a que conocía de primera mano la información de los predios que podía comprar a un precio muy bajo y renovarlos, aprovechando la inversión gubernamental en la modernización del Centro Histórico.

Por eso decimos: no hay alternativa para l@s trabajador@s, no hay mal menor, pues el conjunto de partidos y de políticos que contienden conforman un sistema de explotación, en el que evoluciona la inseguridad y la violencia, que propicia la corrupción y la ejecuta en forma cada vez más cínica. El sistema llamado neoliberal, el capitalismo, que nadie se atreve a cuestionar de fondo, con el que nadie quiere romper, pero que es la base del deterioro acelerado de la vida económica y social del país, es el que ha generado las peores lacras que padecemos los mexicanos.

El voto nulo es un medio válido para fijar una posición política independiente, es una conminación a no ceder al chantaje que busca obligar a l@s trabajador@s a votar por quien representa intereses contrarios a los de su clase.

Se cumplieron ya ocho meses del hecho más grave en décadas: la desaparición forzosa de 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa y el asesinato de tres más. Los padres de familia de los estudiantes y las organizaciones que se han solidarizado con ellos han decido llevar a cabo un boicot a las elecciones, sosteniendo que no es posible que continúe la normalidad política en el país, mientras este hecho atroz quede impune, mientras los estudiantes desaparecidos no sean presentados con vida, y rechazan, por supuesto, la versión inverosímil defendida por el gobierno de que fueron asesinados por criminales comunes, igual que repudian el llamado de Enrique Peña Nieto a superar Ayotzinapa.

Para nosotr@s, el voto nulo atiende este llamado en aquellos lugares del país en que la movilización y la organización no tiene la fuerza no permitir que los comicios se lleven cabo, enfrentando el llamado que hace el gobierno y todos los partidos registrados como si nada hubiese pasado.

Para nosotr@s el voto nulo es una acción de dignidad, es un llamado a la protesta y a la participación. Con el voto nulo buscamos provocar una acción de rechazo a los partidos, a sus programas y a su ejercicio en el gobierno, así como al propio sistema capitalista. Que la gente salga de su casa, acuda a la urna y proteste, que haga patente su molestia, su desencanto. Por supuesto, anular el voto no impide que al gobierno resultante de la elección, lo mismo que a los legisladores coludidos con los grandes poderes económicos, los denunciemos. Al contrario, con toda autoridad, sin darles el más mínimo respaldo les exigiremos, los enfrentaremos.

Pero quedará claro que un gran sector de la sociedad mexicana rechaza al actual sistema electoral antidemocrático, controlado por los grandes capitalistas, incluyendo a los ilegales, como los narcos, que cada vez más logran comprar o infiltrar al sistema político. Es evidente que se requiere construir una alternativa ante tal descomposición.

Con la anulación del voto, buscamos que la gente dé este primer paso, para inmediatamente hacer suya la tarea de construir una verdadera alternativa de la clase trabajadora, que la lleve a realmente dirigir los destinos del país.

No hay otra alternativa. Por ello, en las próximas elecciones del 7 de junio: ¡Anula tu voto!, poniendo la leyenda: ¡Nos faltan 43!, ¡Fuera Peña Nieto!, o ¡Los capitalistas deben pagar la crisis!

Partido Obrero Socialista-Movimiento al Socialismo

31 de mayo de 2015

[]

Cita dinos unidos (por una ciudad más humana), le reenvía esta información, cuyo contenido es responsabilidad exclusiva de quien los firma. Si tienes comentarios que hacer, utiliza este correo, nos indicas tu nombre y si deseas que lo reservemos (no hacerlo público), también lo dices para que no se mencione.
NOTA: no editamos su comentarios, así como lo manda lo publicamos, para que por favor revise su ortografía.

Una felicitación a Armando Ramírez por su entusiasmo y vocación de informar.
No me parece justo ocupar mucho espacio pero la mayoría de las notas que refiero me fueron enviadas por él en esta semana. Les mando la fuente y donde él refiere que se originó la nota.
Ojala que mañana no haya problemas.
Vayan a votar temprano, antes de que se formen la colas del voto duro, el oficial y los auténticos que casi siempre no relegan por se adultos mayores (o en plenitud y venerados o como quieran decirnos).
Queta

Elecciones: compraventa y barbarie

EL FINANCIERO
Sin Frases Hechas
Alejandro Hernández

Por calles y caminos del Distrito Federal y del Estado de México voy recogiendo testimonios:

En Ecatepec, una señora, secándose las manos en el delantal, relata: Vinieron los de Antorcha, que son los que siempre andan por aquí. Que nos iban a pintar las casas. Mire, dijeron, puede ser verde agua, pistache, durazno. Que teníamos que darle nuestra credencial del IFE, que el domingo 7 venían por nosotros.

Muchos dijeron que sí, otros que no. Mire cómo quedó la colonia CTM Guadalupana, mire, toda moteada. Los que sí y los que no. A los que les pintaron las casas les pusieron un circulito de PRI. ¿Usted no sabe si los de Antorcha son del PRI? Yo creí que andaban peleados.

Y en Naucalpan, una joven cuenta que los del Verde no han pasado por allí: A esos ni los conocemos. Pura propaganda. ¿No ha visto los letreros que pusieron, esos rojos y verdes, esos del Verde y del PRI? (Dice el presidente del PRI que nada más es coincidencia, apunto, y la chica respinga): ¡Cómo que coincidencia! ¿Es tonto o se hace?.

Y ya en el DF, emerge otro testimonio: Nosotros somos del perredé. Aquí todos somos amarillos. Y más con lo que nos dieron despensas y cosas. Hasta los rejegos agarraron sus cositas. Dicen: agarramos lo que nos den y gracias, a votar por el que sea.

Y uno más en Iztapalapa: Por acá llegaron los de Morena, que si no votábamos por Morena nos iban a quitar lo que les dan a los viejitos. Que ellos son los que se los dan, que es López Obrador, de su bolsillo, dicen. ¿Pues qué no era pobre, López Obrador?.

Una señora festeja su astucia: A mí me dieron una despensa y me dicen: pero su credencial, doña. Y les digo: se me olvidó, luego se la traigo, y no, ya no he vuelto.

Otra se angustia: Nos dieron mil pesos para que ese día llevemos gente. Cuantimás, mejor. Yo tengo que llevar a 12, una cosa así son siete vecinos, tres hijos y, ay Dios, me faltan dos.

¿Y del PAN, qué me cuenta? Los del PAN vienen en bolita, andan en bolita. Van casa por casa regalando listoncitos, tostadores, licuadoras. Dicen que hasta un refrigerador regalaron un día. Y se van en bolita entre ellos, limpiecitos.

En Cuajimalpa les dan gusto a todos: Acá vienen los del perredé. Que esto y que lo otro. Y luego vienen los de Morena. Que nosotros somos morenos, pueblo, y ellos son como nosotros. Que por quién vamos a votar. A los del perredé les decimos que por el perredé y a los de Morena que por Morena. Había de ver cómo se ponen de contentos.

Voces y ecos de una campaña de repartos y cobranzas. Te di, me das. Y si llego te doy más. Campañas reducidas a trueque, ausentes las ideas. Nada de promesas colectivas sino de pago al contado. El INE parece lejos, incapaz de ver de cerca tanta operación de compraventa.

La señora que vende tamales en un parque de Milpa Alta sintetiza su temor y su esperanza: Yo sí voy a votar por los que más me dieron. Nomás que luego no me salgan con su domingo 7.

Es grave y triste, pero más tristes y más graves son las imágenes de militares desalojados de oficinas electorales en Oaxaca. Unas cuantas decenas de delincuentes de la CNTE bastan. Saben que los soldados, prudentes, disciplinados, no opondrán resistencia. Los humillan al salir. Los integrantes de la Coordinadora se sienten intocables, poder sin orillas. Rompen, queman, desafían.

Junto con los cristales, las computadoras y el material electoral que destruyen, queda pulverizado el Estado de derecho. No hay ideas, afanes libertarios, razón mínimamente legítima. La barbarie tiene permiso.

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