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Brasil se parece a México, pero lo aventaja en petróleo, participación política y hasta en futbol

Pedro Echeverría V.

1. Mañana martes 26 llegará a México en visita oficial la presidente de Brasil, Dilma Rousseff; viene en los hechos representando su extenso país con cerca de 300 millones de habitantes y al poderoso BRICS integrado además por Rusia, India, China y Sudamérica. Se dice que trae propuestas para acrecentar inversiones y comercio, pero éstas sólo serán negociadas si no interfieren los intereses de los EEUU en México. Revisando la historia política de la Rousseff (como primera mujer presidenta de Brasil) me he encontrado con una militancia política desde los 17 años de edad, además de su encarcelamiento por ser guerrillera; supera a su antecesor Lula en actividades políticas. Por ello ha desahogado fácilmente las protestas contra su gobierno.

2. Peña Nieto ha declarado que México "está consolidando una relación fuerte y una integración económica profunda con América Latina"; pero también ha reiterado –siguiendo declaraciones neoliberales de sus antecesores en la Presidencia- que está convencido que "el libre comercio, la libre movilidad de las personas y los capitales y la integración productiva son esenciales para toda la región". Según datos oficiales, el comercio entre Brasil y México alcanzó el año pasado la suma de 10 mil millones de dólares, pero esa cifra es considerada escasa por ambos países en comparación con el volumen de sus economías. Pero no podría ser de otra manera si la economía mexicana se mueve a un ritmo de 80 por ciento con los EEUU.

3. En los años sesenta y setenta Brasil, México y Argentina eran los hermanos mayores reconocidos de América Latina; México perdió ese derecho desde 1982 al entregarse totalmente, con pies y manos atados al servicio del imperialismo de los EEUU. Y no es que antes no dependiera México de su poderosos vecino, mismo que lo sometió desde hace un siglo; lo que sucedió es que en 1982 –ante la terrible crisis devaluatoria, en parte obligada por la caída de los precios del petróleo- se tuvo que firmar una “Carta de Intención” en la que México fue obligado a privatizar todo, a debilitar al Estado y casi a desaparecer el “gasto social”, así como a que sus políticas anuales sean antes autorizadas por el FMI, el BM y el gobierno de los EEUU.

4. Mientras México adoptó una política de vivir arrastrado ante EEUU –bastaría leer algunos párrafos de los discursos de De la Madrid, Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña-, los gobiernos de Brasil y Argentina, aliados hoy con Venezuela, Bolivia, Ecuador, Uruguay, Cuba, han seguido caminando con políticas independientes y antimperialistas. La reciente cumbre de Panamá fue una manifestación clara que la casi totalidad de los pueblos y gobiernos de América Latina manifestaron su repudio a las políticas imperialistas de los EEUU. Peña Nieto de México llevó una voz vergonzante, aunque no hizo aquel papel de perro faldero, tan ridículo de Fox, en Argentina que salió a defender el ALCA, a los EEUU y al presidente Bush.

5. Pero el G4 o Alianza del Pacífico, conformado por México, Colombia, Perú y Chile, (muy aislados de los demás países de América Latina) todavía puede enderezar su rumbo y recuperar el prestigio que en alguna ocasión tuvieron individualmente. La Alianza del Pacífico es un mecanismo de articulación política, económica y de cooperación e integración, convenido por los gobiernos en 2011 y formalmente constituida en junio 2012. Su objetivo es la formación de un área que impulse un mayor crecimiento, desarrollo y competitividad de las economías participantes mediante la búsqueda progresiva de la libre circulación de bienes, servicios, capitales y de personas; sin embargo su subordinación al imperio de EEUU es evidente.

6. Y no es que Venezuela, Bolivia, Brasil, etcétera, se hayan liberado totalmente del imperialismo; pero por lo menos están dando la lucha para lograrlo. La integración del BRICS es un contrapeso importante en el mundo contra el saqueo imperialista, además que está representando una importante competencia en los mercados. Por ello la visita de Dilma a México –visitando una nación que pertenece al área de influencia yanqui- no ha sido bien vista por los medios de información que publican los despachos de las agencias noticiosas AP, UPI, Reuter. ¿Puede acaso olvidarse que antes de las relaciones humanas y las buenas formas personales, pesan mucho más las relaciones comerciales y los intereses políticos?

7. A Dilma concluye su gobierno hasta diciembre de 2018 en cambio Obama está a unos siete meses de dejar la Presidencia. Durante la gestión de Inácio Lula, Brasil fue elegido como sede para la Copa Mundial de Fútbol de 2014 y de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016; también por estos asuntos tuvo problemas en la construcción de estadios. De todas maneras es importante ver que la sociedad brasileña se mueve, está viva y que no la pueden engañar fácilmente como ha sucedido en México. La visita de Dilma puede hacer que cambien algunas cosas en el país, sobre todo en algunos cambios que podrían darse en la administración del petróleo y en estimular el crecimiento y la unidad de la izquierda social. (25/V/15)

https://pedroecheverriav.wordpress.com

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