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Nuestra maxima fecha militar es ya autenticamente binacional, Zaragoza, un miliciano logró lo increible, derrotar al ejercito No1 del mundo en esos tiempos, Francia, que traia su mejores tropas, la elite de Puebla, como respuesta puso moños negros en sus casas, y Zaragoza molestó replicó "Hubiera quemado Puebla", poso tiempo despues era envenenado, unos dicen que por celos, otros dicen que por esta frase, otros dicen que por la inteligencia francesa, en fin, les recomedamos nuestro blog

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Que tiempos aquellos en que el Ejercito se batia heroicamente contra los reaccionarios y sus socios imperialistas, Hoy se bate contra los mismos mexicanos y esta bajo los designios del Imperio, con un Ejercito y unos paramilitares entrenados en EU, los Zetas, que han producido terror en el Noreste y el Sureste de México, con brutales matanzas como los 72 migrantes en Tamaulipas y la desaparicion y cremacion de al menos 500 personas,a plena luz del dia, en Allende, Coahuila, poblacion martir, colindante con el municipio de Zaragoza, en Coahuila, Como han cambiado los tiempos.

Una segunda batalla de Puebla, libramos en nuestro grupo Constitución y Republica (CyR), en un buen debate, de altura, entre académicos e intelectuales, donde el genero femenino era abundante, se discutió entre otras cosas la geopolítica del momento, la vida de Maximiliano, quien resultó ser mas liberal que los liberales, la estrategia militar de Zaragoza, quien tenia escondido un as bajo la manga que las tropas francesas quienes venían invictas no se lo esperaban, los indios zacapoaxtlas y sus machetes contra las bayonetas de las tropas suavas y la opinión de Marx, Victor Hugo y otros intelectuales de la época frente al triunfo militar de México.

La caída de la burguesía real en Francia representada por Luis Felipe, durante la revolución de 1848 llamada La Comuna de Paris, que es la primera aproximación a la Democracia Directa, abrió las puertas a Carlos Luis Napoleón Bonaparte o Napoleón El Pequeño, según la merecida adjetivación de Víctor Hugo a la presidencia de Francia bajo la constitución de aquel año, cuidadosamente comentada por Paul Bastid en su obra Doctrines et institutions politiques de la Seconde Republique (París, Hachette, 1945, 2 vs.). Y a partir de esta crisis, el ambicioso hijo de Luis Bonaparte, hermano de Napoleón I, y de Hortence de Beauharnais, organizó un autogolpe de Estado, disolvió el Parlamento, destruyó la recién nacida República Francesa y se hizo coronar por sí y para sí, con la complicidad de altos militares y destacados burgueses, como emperador de los franceses en un confuso, agitado y desilusionante año de 1852. «Las criadas políticas de Francia barren la ardiente lava de la revolución con las viejas escobas, y se tiran del moño mientras ejecutan su faena.» En su número del 29 de noviembre de 1851, el Economist de Londres, declara en su propio nombre: «En todas las Bolsas de Europa se reconoce ahora al presidente de Francia Luis Napoleón Bonaparte como el guardián del orden». Junto a la hipoteca, que el capital le impone, pesan sobre la parcela los impuestos.

Los impuestos son la fuente de vida de la burocracia, del ejército, de los curas y de la corte; en una palabra, de todo el aparado del poder ejecutivo.

Un gobierno fuerte e impuestos elevados son cosas idénticas. Pero el lumpemproletariado bonapartista tiene que enriquecerse. Manejos especulativos con las concesiones ferroviarias en la Bolsa por gentes iniciadas de antemano. Bonaparte quisiera aparecer como el bienhechor patriarcal de todas las clases. Pero no puede dar nada a una sin quitárselo a la otra. Carlos Marx y su obra, El 18 Brumario de Luis Napoleón Bonaparte. El contexto histórico de la magna victoria del joven General Ignacio Zaragoza sobre las tropas francesas de Luis Napoleón Bonaparte o Napoleón III, (el segundo Napoleón murió muy joven de enfermedades venéreas), esta muy bien detallado en el documento histórico, obtenido de la pagina de la CIA, llamado A Cable from Napoleón (Un Telegrama de Napoleón), aprobado para ser un documento publico el 22 de septiembre de 1993, aunque con la etiqueta de confidencial y elaborado por Edwin C Fishel,donde se narra con detalle las operaciones de inteligencia llevadas a cabo por Estados Unidos y el Gobierno de Abraham Lincoln con México y el Gobierno de Benito Juárez.

Se comenta que los años de 1864-67, los Estados Unidos sufrían uno de los periodos mas complicados de su existencia, los estados del Sur, comandados por Georgia, pretendían separarse de la Unión Americana, se preveía que el Sur podría extenderse fácilmente por México y Centroamérica o bien pactar con Napoleón III un acuerdo de apoyo mutuo para derribar a Lincoln y acabar con Juárez.

El Telegrama de Napoleón III iba dirigido a los secesionistas y esclavistas sureños y fue interceptado por la agencia de inteligencia de Lincoln. Por ello, la victoria de Zaragoza era vista por Estados Unidos como crucial para ganar tiempo a los secesionistas, era crucial para Juárez para poder respirar momentáneamente y era crucial para detener las ambiciones expansionistas de Francia sobre Europa y América, detener el modelo económico de industrialización de Lincoln que chocaba con el modelo oligárquico de las plantaciones esclavistas del Sur. Así lo veía el Secretario de Estado de Lincoln, William H. Seward, quien fue el conducto para enviar armas y dinero a Juárez, e incluso camellos que sirvieron para movilizar las tropas de Juárez, atrapadas en Torreón, las cuales fueron trasladadas a través del desierto coahuilense y chihuahuense rumbo a Monclova y de ahí rumbo a Ojinaga, frontera con Presidio, Texas y a Paso del Norte (hoy Ciudad Juárez), según carta enviada por el Presidente Juárez al Teniente Coronel Jesús Carranza, (padre de Don Venustiano Carranza), en donde se comentaba que el Congreso de Estados Unidos había aprobado una partida de 30,000 USD para adquirir 70 camellos de los Camel Corps de Texas (p.36 de la obra Origen, destino y legado de Carranza, del Ing. Jesús Carranza Castro, México 1977. El principal agente de inteligencia de Lincoln era el General Philip Sheridan, (hay una gran avenida con su nombre en el barrio de Evanston, de Chicago, donde está el Mundelein College donde este tecleador inició sus aventuras académicas en la Ciudad de los Vientos), quien se coordinaría con Matías Romero, ministro plenipotenciario de Juárez.

Recordemos que Luis Napoleón Bonaparte sube al poder en 1852, en ese año, México era (y sigue siendo), un país ingobernable, se da el Plan del Hospicio a favor de Santa Anna, lo cual generó problemas y revueltas como el Plan de Ayutla de 1853 y en 1855 triunfan los liberales republicanos que significa el fin de la era en la que intervino Santa Anna. Juan Álvarez, asume como Presidente Interino, se promulga la Ley Juárez conocida como Ley sobre administración de Justicia y orgánica de los tribunales de la Nación, del Distrito y Territorios. Ignacio Comonfort, era nombrado Presidente substituto, en 1856 se promulga la Ley Lerdo de desamortización de los bienes de la Iglesia. En 1857 se promulga la Ley del Registro Civil y la Constitución Política de la República Mexicana (Constitución de 1857), liberal, de la Reforma, que elimina la Cámara de Senadores y deja el Poder Legislativo sólo en la Cámara de Diputados. Por el Plan de Tacubaya, Félix Zuloaga desconoce la Constitución. El presidente Comonfort se adhiere al Plan. En ese año se casaban Maximiliano de Habsburgo y Carlota de Bélgica. Inicia entonces la Guerra de Reforma o de los 3 años. Aquí empieza a destacar un joven miliciano, que llegó a ser muy joven General y a los 33 años (al igual que Jesús, y al igual que Alejandro el Magno) murió el 8 de septiembre de 1862, a las 10:10 de la mañana, oficialmente de fiebre tifoidea, extra-oficialmente fue envenenado por los grupos oligárquicos de Puebla que colgaron moños negros en sus residencias en señal de luto, porque Zaragoza había derrotado a los franceses, por ello el joven General Zaragoza había exclamado muy molesto Hubiera quemado Puebla. ¿Quien era este joven general que derrotó a las tropas de elite de Francia?.

Ignacio Zaragoza Seguin nació el 24 de marzo de 1829 en la Bahía del Espíritu Santo, hoy Corpus Christi, en el poblado de Goliad, en Texas cuando esta era parte del estado de Coahuiltejas, en el norte de México. Fue el segundo hijo de Miguel Zaragoza Valdés, de Veracruz, y María de Jesús Seguin Martínez, de San Antonio de Béjar, esta última pariente de Juan José Erasmo Seguin quien fue firmante del Acta Constitutiva de la Federación Mexicana, presidente municipal de San Antonio en varias ocasiones, diputado por Texas en el Congreso mexicano, donde apoyo la inmigración de anglosajones al territorio mexicano de Texas, bajo las condiciones de ser católicos y tomar la nacionalidad mexicana, se integró al movimiento revolucionario contra la imposición del sistema centralista en México combatiendo en la Guerra Texana.

Cuando los rebeldes texanos, apoyados por los Estados Unidos de América, ganaron la Guerra de independencia de Texas, Miguel Zaragoza, que era soldado de infantería, se mudó con su familia a la ciudad de Matamoros en 1834, y posteriormente, en 1844, a la ciudad de Monterrey, donde Ignacio entró al seminario, estudios que abandonó en 1846, convencido de que no tenía vocación sacerdotal. En ese entonces el país tenia un déficit fiscal de 4 millones de pesos (la paridad era de 1:1 con el USD), y una deuda de 76 millones de pesos, misma que se originó con la Guerra de Independencia (1810-1821), el mayor gasto era el militar, de un ejercito desorganizado, regionalizado y transitorio. En los estados, la Guardia Nacional estaba formada por milicianos y era la mas cercana a las comunidades y a las personas (hoy con la guerra narca, hay que insistir en la renovación de la misma, que esta planteada en el articulo 31 constitucional pero que no se aplica debido al miedo del centralismo asfixiante de los milicianos regionales y locales, como está sucediendo de forma violenta con las auto-defensas de Michoacán y Guerrero). Miguel Zaragoza, el padre de Ignacio, era un soldado sin fortuna alguna, su madre Jesusita Seguin fue una madre sufrida y sin esperanzas de salir avante debido a la inestabilidad regional, el bandolerismo, comunidades levantiscas, a la incertidumbre política y a la misma existencia de la Republica, además de la continua violencia de las tribus nómadas de apaches y comanches que atacaban y arrasaban con poblaciones completas, en la región noreste, antes y hoy, había movimientos secesionistas como la efímera Republica de Rio Grande compuesta por los estados de Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y partes del estado estadounidense de Texas, entre el 17 de enero de 1840 hasta el 6 de noviembre de 1840 debido al descontento popular en la región por régimen basado en las Siete Leyes, ejercido durante el gobierno de Anastasio Bustamante, el cual favorecía un sistema de gobierno centralista en contra de los designios federalistas de la Constitución de 1824. La República del Río Grande se pretendió fundar en Norteamérica entre las fronteras de la República de Texas y la República Mexicana. La familia Zaragoza llegaba a Monterrey en 1848 (justo cuando en Francia estallaba la rebelión popular llamada La Comuna de Paris, caracterizada como la primera democracia directa en donde aparecía por vez primera, Carlos Marx).

En 1851 muere el padre de Ignacio quien decide mantener a la familia trabajando en un comercio perteneciente a Miguel Sepúlveda. Sin embargo eso no le llamaba la atención, sino la milicia, y en 1853 decide ingresar al Batallón de la Guardia Nacional Sedentaria de Monterrey. Rápidamente ascendió al puesto de Capitán de la Compañía de Fusileros. Para ese entonces Monterrey era una población de 131,000 habitantes y una cantera de militares liberales entre los que se contaban Mariano Escobedo ( el aeropuerto de la ciudad regiomontana lleva su nombre), Juan Zuazua (hay una avenida que lleva su nombre en la ciudad regia), Francisco Naranjo, Gerónimo Treviño, José Silvestre Aramberri (un poblado de NL lleva su nombre), Lázaro Garza Ayala, Julián Quiroga, Santiago Vidaurri (cacique regional quien de manera unilateral se anexó a Coahuila, el 19 de febrero de 1856), después quiso hacer lo mismo con Tamaulipas pero lo paró el Gobernador Eugenio De la Garza, quien sería su contrincante regional. De su estirpe maligna vienen sus descendientes Vidaurreta, fundadores de TELEVISA. Ignacio Zaragoza estaba bajo sus órdenes y le resultó un excelente militar que acataba las ordenes sin cuestionar, defendió la plaza de Monterrey de manera bravía de los acosos casi triunfales de los tamaulipecos, lo que le ganó el grado de Coronel y posteriormente en la batalla decisiva para derrotar las huestes de Santa Anna, en Coahuila, ascendió de nuevo de grado, Teniente-Coronel. Al estallar el Plan de Ayutla el 1º de Marzo de 1854, Vidaurri y sus tropas se unieron al General Juan Álvarez, quien al llegar a Presidente, lo nombró encargado de los estados de Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. Zaragoza de 27años se casaba con la bella Rafaela Padilla, pero al momento de su matrimonio, fue llamado con urgencia por Vidaurri para sofocar un alzamiento militar en San Luis Potosí, así que Ignacio nombra a su hermano Miguel como sustituto, ese sino trágico envolvió a Ignacio ya que cuando su esposa Rafaela enfermó y murió en 1862, unos meses antes de la Batalla de Puebla, no pudo estar en su sepelio. De manera trágica, de sus tres hijos pequeños procreados con Rafaela, solo le sobrevivió la pequeñita que llevaba el nombre de su mama, Rafaelita.

En 1860, Zaragoza y un pequeño número de combatientes lucharon a favor de la Constitución de 1857. Zaragoza derrotó a las tropas de Leonardo Márquez, situadas en Guadalajara, Jalisco. Recordemos que este militar conservador llevaba el mote del Tigre de Tacubaya o Leopardo Márquez por haber sido el responsable de la masacre de 100 civiles, que perpetró en su victoria en esa población- hoy colonia- en 1859, aunque él alegara posteriormente que fueron hechas por orden de Miramón. Otra versión indica que el apodo de El tigre de Tacubaya se lo ganó después de que, siguiendo órdenes del sacerdote Francisco Javier Miranda, masacró a sangre fría a un grupo de estudiantes de medicina que habían asistido y curado a varios heridos del bando liberal. Se le imputan también las muertes de don Melchor Ocampo y del general Leandro Valle. Venció e hizo asesinar al general liberal Santos Degollado en los llanos de Salazar, Estado de México, en 1861. Ignacio Zaragoza se cobraría la afrenta y lo derrotaría definitivamente en Jalisco, pero no lo asesinó, no era el estilo de Zaragoza. Márquez seguiría creando problemas a la Republica. Durante el Segundo Imperio fue uno de los principales militares conservadores; Maximiliano lo colocó a la cabeza del ejército imperial. En 1864, se le dio una misión extraordinaria en Constantinopla. Volvió en 1866 y un año más tarde, cuando los franceses se retiraron, comenzó junto con otros jefes conservadores a organizar un ejército mexicano imperial (aunque en sus filas estaban, mayoritariamente, los contingentes extranjeros que se quedaron en México, por solidaridad con el emperador) para sostener al Imperio. En octubre de 1866 Maximiliano lo hizo comandante de división y en 1867 lo designó jefe del Estado Mayor, convirtiéndole en Lugarteniente del Imperio; en marzo del mismo año le envió a la ciudad de México con la caballería de Quiroga para levantar tropas para el auxilio de Querétaro, ciudad que se encontraba sitiada por el ejército republicano. Encontrando esto casi imposible, abandonó la ciudad y concibió el plan de establecer un gobierno conservador independiente en los Estados del Sur, con Puebla como la capital, pero fue derrotado el 2 de abril de 1867 por las tropas del general Porfirio Díaz antes de que pudiera alcanzar esa ciudad. Volvió entonces a México donde fue sitiado por el general Díaz. La ciudad fue liberada por los republicanos el 21 de junio de 1867 y Márquez, después de permanecer oculto durante varios meses, tomó el camino de Veracruz disfrazado de arriero y luego se fugó a La Habana, Cuba donde murió a la edad de 93 años. Fue expresamente excluido de la amnistía de 1870.

En cuanto a Zaragoza, bajo las órdenes del general Jesús González Ortega participó en la batalla de Calpulalpan, con la que se dio término a la Guerra de Reforma, por sus servicios prestados recibió el grado de General. A las órdenes del presidente Benito Juárez, Zaragoza sirvió como ministro de Guerra desde abril hasta octubre de 1861. Renuncia a ese puesto debido a intrigas de los medios que lo consideraban inepto, muy joven y una arribista. Sin embargo todos callaron y hasta lo encumbraron en el puesto máximo al ser el ganador indiscutible de la Batalla de Puebla. Resaltemos solo algunos hechos; Al amanecer del 5 de mayo de 1862, el General Ignacio Zaragoza arenga a sus soldados: "Nuestros enemigos son los primeros soldados del mundo, pero vosotros sois los primeros hijos de México y os quieren arrebatar vuestra patria". Ordena a Miguel Negrete dirigir la defensa por la izquierda; a Felipe Berriozábal por la derecha y a Porfirio Díaz que esté junto a él. Tras varias horas de lucha, la batalla no se decide, se enfrentan cuerpo a cuerpo, mexicanos y franceses, finalmente, los invasores se retiran mientras Zaragoza grita: "Tras ellos, a perseguirlos, el triunfo es nuestro". El ejército francés considerado el mejor del mundo en ese tiempo, un ejército profesional, con la fama de haber ganado batallas en Argelia (Legión Extranjera) y de haber entrado al río Mekong en la Indochina Francesa (hoy Vietnam), al mando del General Conde de Lorencez, era derrotado estrepitosamente. Los indígenas zacapoaxtlas, con machete y cuchillo en mano, los persiguieron y acabaron con muchos soldados franceses, suavos (tropa élite del ejército francés), belgas, que formaban parte de la invasión. Cuando en Europa se supo la noticia de la derrota del ejército francés, el mejor del mundo en México, hubo dolor, terror e histeria, dado que ningún país había humillado tanto a los franceses.

Tenían 50 años que el ejército francés no era derrotado, dado que la última vez había sido en la Batalla de las Naciones (Waterloo) en el año 1815- que cumple 200 años- con la derrota de Napoleón Bonaparte.

Se elevaron voces de protesta por los intelectuales de ese país y políticos que estaban en contra de la invasión a México y pueblo en general. Los tres días siguientes transcurrieron en angustiosa calma; el ejército de Oriente recibió refuerzos de Guanajuato; se reiniciaron los trabajos de fortificación de Puebla; las tropas continuaron recogiendo cadáveres que fueron quemados para evitar una epidemia, Zaragoza solicitó parque para la artillería y la infantería y puso especial atención en la posición que mantenían los franceses, acantonados a pocas leguas de Puebla que de vez en cuando hacían sentir su presencia con algún disparo de su artillería.

El 8 de mayo, Zaragoza telegrafió al presidente Juárez: El orgulloso ejército francés se ha retirado, pero no como lo hace un ejército moralizado y valiente. Nuestra caballería los rodea por todas partes. Su campamento es un cementerio, está apestado y se conoce, por las sepulturas, que muchos heridos se les han muerto En su telegrama, el general agregó: Recursos pecuniarios, señor Presidente, para no esterilizar nuestro triunfo. Zaragoza puso el dedo en la llaga; a partir de ese día no hubo mensaje en que no solicitara apoyo económico para sostener al ejército y perseguir a los franceses. El ejército de Oriente no tenía un quinto. Zaragoza no había querido recurrir a préstamos forzosos y en Puebla nadie estaba dispuesto a otorgar un solo peso.A pesar de la precaria situación económica, el júbilo del gobierno era mayúsculo.

El 7 de mayo, el Congreso decretó que Zaragoza, sus oficiales y todos los soldado que habían sostenido el honor y la independencia de la República en las jornadas del 28 de abril en cumbres de Acultzingo y el 5 de mayo en Puebla, merecían el bien de la patria. Días después, el Congreso creó dos condecoraciones para reconocer el mérito de los combatientes.

Ambas señalaban: La República Mexicana, a sus valientes hijos, y la del 5 de mayo además agregaba: Triunfó gloriosamente sobre el ejército francés delante de Puebla. Zaragoza sin embargo moría repentinamente.

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