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Uniforman autodefensas como han uniformado a políticos y líderes sindicales, con poder y dinero

Pedro Echeverría V.

 

 

1. Con el arma en su regazo, Estanislao Beltrán escucha al hombre que le acaba de entregar el R-15, el uniforme azul de policía rural que es nuevo; su barba no deja ver si el vocero de las autodefensas hace gestos cuando el comisionado federal Alfredo Castillo  encomia la participación de las novísimas fuerzas rurales en la detención, el viernes 9, de 155 personas que se hacían ostentar falsamente como autodefensas, como representantes del pueblo. El gobierno obtuvo un nuevo triunfo con el juramento de fidelidad de muchas autodefensas. No tenían otra salida teniendo ambos la misma tarea, a pesar de que aún quedan algunas que no han contratado y juramentado. Pero muy pronto lo harán.

 

 

2. Las llamadas “autodefensas” –como preví y escribí hace tres meses, en el sentido de que no tenían otra salida- ya forman parte directa del gobierno; fueron “convencidas”, contratadas y uniformadas. Ahora son “guardias o policías rurales” con uniformes, armas, salario y poder.  Sigue ahora que el gobierno instale en el país, en cada región o pueblo, la policía montada o motorizada rural que se encargue de evitar (con el pretexto de la lucha contra la delincuencia) cualquier movimiento de protesta o descontento. Sería un nuevo tipo de fascismo: un modelo no cruelmente represivo como el de Hitler, Mussoline, Franco y Pinochet, pero sí amenazante para que con su sola presencia garantice que nadie proteste o se mueva.

 

 

3. Fue el mismo pretexto que usó Calderón en 2006 cuando mandó al ejército a las calles con el fin de intimidar y derrotar el lópezobradorismo cuya rebeldía en su máxima expresión entonces, parecía imparable. ¿Quién se enfrentaría a un ejército con órdenes de reprimir? La invasión del ejército a Michoacán en 2006 fue un reto al PRD que gobernaba, pero al mismo tiempo un aviso a los jefes de los narcotraficantes para que se escondan y se reorganicen. Así comenzó en ese sexenio la “lucha contra el narco” que al terminar el gobierno de Calderón en 2012 llevaba ya más de 100 mil asesinatos de frente y “colaterales”; pero concluyó su sexenio, asimiló al PRD, debilitó a AMLO y a la izquierda y realizó buenos negocios.

 

 

4. El PAN de Calderón, al poner al ejército en las calles, fue realmente una excepción política. La historia ha enseñado que la estrategia de la clase política dominante en México, desde hace un siglo, se basa mucho más en la mediatización, la compra y el control de la “oposición” que en la represión brutal. Más que en los gobiernos de Madero y Carranza, la manipulación de los movimientos de masas se opera durante los regímenes de Obregón, Calles y Cárdenas. ¿Puede olvidarse acaso que la creación de leyes obrero-patronales y de organizaciones de trabajadores –incluso de organismos empresariales- fueron propiciadas por la clase política burguesa en el poder? Antes que la burguesía empresarial, a partir de 1982 se adueñara de México, la burguesía política tenía el poder.

 

 

5. En décadas he pensado que es más difícil levantar al pueblo contra un régimen político mediatizador o manipulador como el mexicano que contra un régimen abiertamente tiránico, represor brutal, como el de los militares fascista; sin embargo se puede ver que tampoco donde los pueblos tienen un enemigo claro, descarado, indudable, se puede hacer nada importante mientras los gobiernos yanquis vivan apoyando a las clases dominantes. Pareciera que los gobiernos de la burguesía, sean militaristas o demagogos sólo caerán cuando los fuerzas del imperio se derrumben. Los gobiernos asesinos de Franco y Pinochet vivieron 36 y 19 años, asesinaron a cientos o miles y no fueron derrocados; murieron en paz y dejaron herederos.

 

 

6. Pero también se uniforma el pensamiento y la ideología usando a los medios de información y la iglesia. ¿No se recuerda acaso que cuando se acusó a los mandatarios yanquis de apoyar gobiernos militares, asesinos y dictadores,  como los Trujillo, Somoza, Duvalier, Strossner, Batista, Videla, Pinochet, ellos siempre respondieron: sí, los apoyamos, pero son nuestros gobiernos, nuestros dictadores; nosotros los controlamos, a nosotros nos sirven y decidimos sobre ellos. Por el contrario si en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina el pueblo elige, incluso con supervisión de comisionados de gobiernos extranjeros, no son gobiernos democráticos porque se niegan a obedecer sus órdenes y lo critican como imperio.

 

 

7. No sólo se uniforman a las autodefensas; también se uniforma el pensamiento de los políticos, los medios de información y la opinión pública para que el coro del capitalismo, del consumismo, del pacifismo y la sumisión silencien todas las voces diferentes. La clase dominante busca extender el pensamiento único y uniforme con el fin de entierrar la protesta y la rebeldía. En México autodefensas, partidos de derecha, centro, socialdemócratas, “intelectuales”,  artistas, han sido fáciles de mediatizar. Parece que los cambios revolucionarios sólo han sido y serán de coyuntura política y no se registrarán con la profundidad que se requiere. La desaparición de las autodefensas es un triunfa más del gobierno. (11/V/14)

 

 

https://pedroecheverriav.wordpress.com

pedroe@cablered.net.mx

   

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